Viviendo el Presente Buda

¿Cómo Vivir el Presente? – La Gran Mentira

Aprender a Vivir el Presente es una mentira.

Voy a ser muy directo: NO puedes NO vivir el presente.

Con esto tendría que dar por finalizado este artículo…

Pero vamos a jugar un poco más ¿te apetece?

¿Cómo Vivir el Presente?

La pregunta pierde sentido cuando puedes ver quién la está preguntando.

La personalidad que realiza la pregunta vive en el tiempo y lo máximo que puede aprender es a pensar el presente, nunca lo puede vivir. Además te sitúa en una búsqueda continua futura pasando por alto que el presente es lo único que ocurre.

Vivir el presente no es «aprendible».

Quien lo quiere aprender es tu ego o personalidad. Y tus pensamientos individuales siempre llegan tarde al presente, van con retraso…

La Personalidad o Ego es solo una idea que tienes de ti. Es un conjunto de pensamientos pasados y expectativas futuras…

A día de hoy podemos ver un sin fin de personas, vídeos, artículos y miles de fórmulas que enseñan a vivir el momento presente.

Hay todo un mercado espiritual que alimenta a esa búsqueda insaciable de encontrar lo que crees que no tienes.

El Presente es Simple

Es simple porque es lo que es… y lo pasamos por alto…

Para cada personalidad el presente tiene un significado diferente.

Incluso si te fijas en muchos casos tiene adherida una expectativa futura que siempre quieres alcanzar.

Vamos a ver algunos ejemplos:

  • En el presente se encuentra la felicidad: por eso nunca paras de buscarlo porque crees que no eres feliz…
  • En el presente se olvida el pasado: para dejar de sentir culpa quieres conseguir llegar al presente…
  • En el presente puedes dejar la mente en blanco: como tienes tanto ruido mental quieres estar en el presente para silenciarlo…
  • Aprovecha el momento: como sientes que no aprovechas la vida al máximo quieres vivir el presente y hacer esas cosas tan guays que se supone que se hacen en el presente…

¿Puedes ver el juego?

Claves para Vivir el Momento Presente

Ahora imagina que empiezo a darte las típicas claves para vivir el presente. Si buscas en Google puedes encontrar muchas de ellas:

  1. Se agradecido.
  2. Enfócate en lo importante.
  3. Suelta la necesidad de control.
  4. El pasado ya pasó, déjalo atrás.
  5. Aprende a hacer ejercicios de relajación.
  6. Haz deporte.
  7. Aprende a Respirar porque no sabes.
  8. Date un baño y pon atención mientras lo haces.
  9. Trabaja la actitud.
  10. Disfruta del silencio.

Lo único que estoy haciendo es DISTRAERTE AÚN MÁS.

Son claves para seguir añadiendo más información a la expectativa de alcanzar un presente que lo hace cada vez más deseado.

La Simple Conclusión

Vivir el Presenta la Gran Mentira

Debes saber que Siempre estás en el presente pero estás distraíd@ con el significado que has dado a este momento – Rubén Molinero

El único que quiere vivir el presente es tu ego/personalidad. Y este nunca podrá vivirlo.

Lo único que el ego puede hacer es «acompañarte» porque TÚ eres el presente.

Nota: no quería seguir escribiendo más sobre esto porque cada vez me doy más cuenta de lo absurdo que es. El presente no es definible. Y por mucho que me extienda en este texto lo único que las palabras pueden hacer es apuntar hacia el recuerdo de lo que ya eres, EL PRESENTE.

¿Te ha gustado este texto? pues compártelo con tus redes sociales y así me doy cuenta de que tengo que escribir más 😉

gracias por leer

4 comentarios en “¿Cómo Vivir el Presente? – La Gran Mentira”

  1. Ah… entiendo que digas que vivir el presente (cómo hacerlo) es «una mentira». Porque aludes a lo que se ha convertido en una especie de eslógan, de hecho una frase que suena bien para «vender», envuelta en vistosos colores que no son más que puro marketing.

    Porque de la espiritualidad, el despertar, el meditar y el mindfulness (que en sí mismo es útil e importante) se ha hecho también un mercadillo, y eso es fuerte…

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  2. Hola, Rubén. Después de tanto tiempo, encantadísimo de pasar por aquí de nuevo.

    Entiendo que digas que en parte es absurdo divagar o teorizar sobre el presente, o marcarse una magnífica parrafada o disertación sobre cómo vivir el presente y por qué en teoría no lo hacemos. Entiendo, es verdad, todo esto puede distraer y tiene muchas trampas escondidas. Pero lo veo de una forma también positiva, y también ayuda hablar de esto. Hay que plantearse todo esto, reflexionarlo (no desde el pensamiento, sino la inteligencia y el corazón) y observarlo. Incluso verbalizarlo.

    Así que creo que puede ayudar. Puede ayudar a otros, hacerles ver unas claves, darles pistas, encenderles bombillas antes apagadas, despertarles una intuición, hacerles darse cuenta de errores de concepto o de actitud que están cometiendo. Supongo que se me entiende. Algo de utilidad puede tener disertar sobre ello, y de hecho la entrada me ha gustado. Es verdad, para vivir hay que vivir, y punto, y no pensar la realidad.

    Por eso me ha gustado mucho…
    «NO puedes NO vivir el presente».
    Y sobre todo me ha encantado la reflexión…
    «Y tus pensamientos individuales siempre llegan tarde al presente, van con retraso».

    Ostras, de tan cierta y tan simple que es, es buenísima.

    Digamos que hablar sobre el despertar a nuestra verdadera naturaleza puede enfocarse de miles de maneras, y de hecho así se hace: por gurús, meditadores, maestros, escritores, filósofos, pensadores, blogueros, gente corriente… y está bien que así sea. Con unos conectamos más y con otros menos o nada. Unos nos molan más y otros menos.

    Pero «ánimo» (es medio broma), porque sueltas cosas brillantes y eso a mí me mola. Como «TÚ eres el presente». O como… «Debes saber que Siempre estás en el presente pero estás distraíd@ con el significado que has dado a este momento». Ostras, esto es una verdad como un templo, y te felicito por exponer algo en teoría tan evidente con una visión tan acertada.

    Volveré por aquí.
    Un abrazo.

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    • Hola What! que alegría verte por aquí de nuevo, como siempre agradezco muchos tus comentarios. Me gusta mucho la facilidad de palabra que tienes 🙂

      Claro que es positivo hablar de todo esto y posiblemente necesario. Pero a veces «nos distraemos» de lo verdaderamente simple. Y está bien porque forma parte de todo esto. A menudo me distraigo y me descubro en la distracción y todo vuelve a tener sentido…

      Me encanta el autoconocimiento y si cuestiono todas mis ideas a su vez también tengo que cuestionar el significado que he dado a cada palabra. Y aquí es donde entra lo simple y lo inevitable…

      Siempre es presente por mucho que lo pensemos y como presente que somos lo único que podemos hacer es vivirlo, no entenderlo. Y lo estamos viviendo continuamente mientras pensamos que lo vivimos. Al final yo creo que se trata de un simple y profundo «ahhhhhh» jajaja. ¡Qué locura!

      Un abrazo grande!

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      • Sí, nos distraemos porque la mente y el pensamiento nunca paran. La mente es como un proyector de cine, y ahí solemos estar, muchas veces absortos, casi hipnotizados. Todo esto es complicado y fascinante a la vez. Podría argumentarse que «el despertar» es o podría ser la mente en total y absoluta quietud, la mente en blanco, sin imágenes mentales (y por tanto sin división ni dualidad, ni ilusión de un yo observador), y creo que eso, aparte de fascinante y posible, viene a ser un perfecto samadhi, saborear el nirvana, por decirlo así. Sí, pienso que el despertar en parte es eso, pero mirando la totalidad el despertar es mucho más que eso. El despertar es justamente despertar y desarrollar esta capacidad de atención, que nos llevará a desapegarnos de los pensamientos y no identificarnos con ellos. Justamente así rompemos esa hipnosis a la que aludía. Y desarrollando esa atención consciente podemos ir entrando en la paz y la armonía, y justamente unificar samsara y nirvana. Ahí está la gracia, porque permanecer en un nirvana o samadhi perfecto e inamovible es casi una quimera. Solo auténticos Budas deben lograr eso. Como le dije a una bloguera, me siento que a la vez soy esto (lo mundano, cotidiano y ordinario) y a la vez aquello (lo trascendental, la paz, el vacío, la conciencia búdica).

        Me encanta enrollarme, se me nota. Solo iba a ponerte unas breves líneas. Me gusta que hayas dicho esto: «A menudo me distraigo y me descubro en la distracción y todo vuelve a tener sentido». Exacto, así es. Esto enlaza con una reflexión muy buena que soltó el creador del mindfulness: «Perder la cabeza y recuperar la atención».

        Y en la parte final hablas del presente. Sí, todo es presente, hasta los recuerdos. Y dices: «Y lo estamos viviendo continuamente mientras pensamos que lo vivimos». Exacto. Siempre habrá esa parte racional o pensante… siempre a no ser que trabajemos para trascenderla, y en parte disolverla. Eso lleva a la disolución, pues es la muerte del yo. En otras palabras, lo «malo» es pensar y racionalizar tanto, llevarlo todo siempre a un centro. No hay centro, no hay yo, solo hay mente. La mente es impersonal, ese es un enorme descubrimiento. Así que como dice una maestra zen coreana, es la «mente sin mente», o la «no mente». Los maestros zen se entrenan para no pensar. Pero volviendo a lo que dije, eso es dificilísimo. No se trata de no pensar, sino de trascender la falacia de ese centro, dejar de convertirlo todo en auto-referente. «Pensar» la vida es el gran fallo, y «pensarnos a nosotros mismos», pues entonces todo lo pasamos por el filtro del pensamiento. Mal. Y de hecho lo hacemos muchísimo, hasta que no empezamos a verlo.

        Fíjate que «reflexionar» o «mente reflexiva», para mí, viene a tener un doble significado muy claro: uno, el de pensar o meditar. Y dos, el de producirse un reflejo, una imagen. Cuando saltas al «solo-ser», sin imagen, es cuando empiezas a encarnar esa inteligencia no manifiesta sin filtros.
        Un abrazo.

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